(Traducción) La paradoja del reformismo. Una llamada para los bloqueos económicos

(Nota del traductor). Artículo del sindicato del Reino Unido Solidarity Federation, también publicado en Libcom en 2011. Aquí puede leerse un texto en inglés debatiendo y criticando sobre los argumentos de este texto sobre los bloqueos como herramienta de lucha, en el contexto de las huelgas y bloqueos de Francia en 2010 del cual se habla.

 

La ideología neoliberal es un montón de mierda y todo el mundo que aun está en el Partido Laborista lo sabe. Los críticos han señalado las asunciones erróneas respecto a la competencia perfecta, el acceso de los consumidores a la información, la naturaleza humana y una serie de otros factores que no se aplican en ninguna parte del mundo real. También han señalado que, cuando se han aplicado políticas neoliberales, los resultados han sido a menudo desastrosos y rara vez han alcanzado los resultados prometidos de prosperidad para los ricos, y de goteo[1] para los pobres. Un ejemplo famoso es el llamado modelo de curva J para la transición de la antigua URSS al capitalismo, hacia un estilo occidental. La ‘J’, una pequeña bajada en la transición seguido de una larga fase de expansión, se convirtió en algo más parecido a una ‘L’, cuando las políticas neoliberales hicieron su magia, sumiendo a millones a la pobreza peor que antes.

Y luego llegaron los recortes.

En este caso también se señala cómo la desregulación neoliberal en el sector financiero llevó a la clase de travesuras especulativas que desencadenó la crisis financiera – y  aun más neoliberalismo se prescribe como remedio. El sindicato PCS y los activistas del UKUncut[2] señalaron la cantidad masiva de 120 billones de libras más o menos de ‘brecha fiscal’, que si se recogieran fácilmente, podría ahorrar más que la austeridad (en su lugar, el gobierno está recortando en recaudadores de impuestos). Se señala que el Estado del bienestar fue fundada en momentos en que Gran Bretaña estaba en bancarrota y muy endeudada por la Segunda Guerra Mundial, pero ahora está siendo desmantelado en la fase de expansión de una recesión relativamente menor y una deuda nacional modesta. En resumen, no hay escasez de argumentos en cuanto a la ineficacia o falta de razonabilidad de las políticas neoliberales. ¿Por qué no estamos ganando?

El discurso de que la razón no nos lleva a ninguna parte, ya que la política no se basa en buenos argumentos, sino en relaciones de poder. Las democracias institucionalizan las luchas de poder, hasta cierto punto, ya que es más perjudicial tener golpes de estado y guerras civiles periódicas cada vez que es necesario que haya un cambio de gobierno. Pero sólo ciertos intereses son institucionalizados. Aquí va una pista: no son los nuestros. Por lo tanto ninguna de los partidos en cualquier lugar cerca del poder se opone a los recortes (el Laborista incluido). Los demócratas liberales son un ejemplo clásico de lo que sucede cuando los partidos minoritarios se acercan al poder – se convierten en todo menos algo indistinguible al resto. Ya que nuestros intereses no figuran en este sistema, la razón no nos lleva a ninguna parte. Ganamos el debate, pero los recortes van adelante de todos modos y lo mejor que podemos sentir es una sensación de indignación justificada con argumentos.

Si queremos ganar, tenemos que reconocer que tener la razón no es suficiente. Es una cuestión de poder. Un ejemplo de ello: es cierto que el estado de bienestar británico fue fundada en momentos en que las finanzas nacionales estaban en un estado mucho peor. Pero vale la pena mirar lo que la clase dominante decía cuando se fundó el Estado de bienestar. Para evitar cualquier duda, vamos a escuchar a un Tory: Debemos darles reformas o nos darán la revolución”, dijo Quintin Hoggen en 1943.Cuando la clase dominante teme la clase obrera, un estado del bienestar era un precio que valía la pena pagar. Ahora no nos temen, se sienten confiados para desmantelarlo. Así que la paradoja es que, sin la amenaza de la revolución, el reformismo es una cuestión imposible.

Por otro lado, con una multitud rebelde en las calles y una mano de obra propensa a la huelga, estos reformistas razonadores de golpe se convierten en compañeros de negociación con los que trabajar con quienquiera que esté en el gobierno… Ellos, sin duda, afirman que fueron sus protestas “responsables” que les llevaron allí.

Es una cuestión sobre el equilibrio de fuerzas entre las clases. Es principalmente una lucha por el poder, no un argumento moral. Podremos tener la razón de nuestro lado, pero la fuerza determinará el resultado. Para la lucha contra los recortes, hay varias implicaciones. Las protestas simbólicas no los detendrán. Si acciones como las de UKUncut cambian de mayoritarias movilizaciones para la sensibilización, hacia el ámbito de los bloqueos económicos, entonces, vamos a estar llegando a alguna parte. Y el Estado va a reaccionar en consecuencia, así que debemos estar preparados para más violencia policial, si nos ponemos serios para ganar. Sin duda este tipo de tácticas también serán condenados por los que ficticiamente están “de nuestro lado”, al igual que Aaron Porter, que condenó los disturbios de Millbank, que dieron el empujón inicial a este movimiento. La ironía es que sin un movimiento así, no tienen poder alguno. Pero dado que el TUC[3] es esclavo del Partido Laborista, y la falta de organización de los trabajadores independientes, una huelga sostenida y coordinada contra la austeridad parece poco probable. Por otro lado, los bloqueos económicos se han utilizado con gran éxito en Francia tanto como una táctica independiente y como en apoyo de la acción huelguística.

La idea esencial es que bloquear objetivos económicamente importantes, desde centros comerciales a centro de trenes, pasando por depósitos de carburante, con el fin de infligir daños económicos comparables a una huelga. Para ser eficaces, deben haber acciones de masas, de lo contrario la policía es propensa a detener a los participantes, sobre todo si están encadenados o pegados[4] al estilo activista. ¡No necesitamos mártires, necesitamos resultados! Ya hemos visto que las grandes multitudes pueden ser capaces de defenderse contra los ataques de la policía, sobre todo si se ve preparado para saber qué esperar (como parte de la ropa de protección que ha aparecido en manifestaciones de Londres). Ganar los argumentos y hacer críticas razonadas está muy bien, pero esto no va a parar a los recortes. Como un hombre que pasó la mayor parte de su vida haciendo críticas dijo, “no es la crítica pero sí la revolución el motor de la historia”.* Cuando la clase dominante no tema, vamos a empezar a ganar concesiones.

*Karl Marx, La ideología Alemana – En su ataque filosófico en aquellos que en su día pensaban en que solamente las ideas conducen el curso de la historia.

[1] (N. del T.) Se refiere a la teoría económica del goteo (trickle-down economics) que argumenta que una mejor situación de ganancias para los más ricos de un país, acabara generando riqueza hacía abajo hasta llegar a las capas más bajas de la población, sostenida en buena parte para los países “en vías de desarrollo”

[2] (N. del T.) Movimiento contra la austeridad

[3] (N. del T.) Sindicato mayoritario del Reino Unido

[4] (N. del T.) Se refiere a engancharse con pegamento a un lugar, en vez de encadenarse.

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